febrero 01, 2009

encuentro con el corazon

Este viernes voy a llegar tarde al estudio por comer ceviche con ella. Hace tres meses que no nos vemos, y parece que haya pasado una eternidad.

Cuando he visto su mensaje en mi celu, la he llamado deprisa, como si se fuese a terminar el tiempo, para confirmar la cita. He llegado puntual, como siempre. Y ella tarde, como siempre.

Nos encontramos. Tres meses después podré volver a darle dos besos, y si me apuras, un abrazo. Al acercarme a su cara, respiro su aroma. Ha cambiado de perfume, tal vez se lo ha regalado la persona que comparte ahora, sus besos . No lo sé.
Entramos en la cevicheria . Qué tal estás -me pregunta-. Le respondo que bien, para no decirle la verdad, que no duermo pensando en ella, que estiro el calendario para que estos tres meses sin verla, queden en eso, en tres meses solamente. Que sueño imposibles, en el poco rato que consigo dormir. ¿Yo? amor -no le llamo amor- yo estoy muy bien -sí le digo-.
Pide un plato. Ella siempre come el ceviche muy picante, como yo. Ahora lo hecha poco aji, tal vez la persona que comparte su tiempo con ella come poco aji . Cómo han cambiado las cosas. Sin embargo sigue igual de guapa. La misma sonrisa, los mismos ojos, la misma voz. Las mismas prisas.
Ella tiene clases, . Dice que a las 11 de la mañana tiene una reunión , que tiene prisa. Y yo tengo clase alas 12am 11.40 mejor dicho , y llegaré tarde, una vez más, por comer ceviche con ella.
Sin embargo me da igual. La veo tan feliz y tan guapa, que todo lo demás me da igual.
Nos despedimos. Me dice que va llegar justo a tiempo a su clase mientras enciende un cigarro. Ahora también fuma.









Mientras se aleja regalándome otros dos besos en la mejilla, persigo con la mirada la estela que va dejando el humo de su cigarro. Quedo pensando en quien será la persona que esta noche la invitará a cenar.
Y me hace más daño pensar a esa persona, que el no haber encontrado a la misma mujer que amé, esta mañana, en esta cevichera, mientras sujetaba la cuchara y apenas quitaba la mirada del reloj.
Maldita sea mi suerte. Y la de ella por haberse marchado sin asesinar a este enamorado infeliz.
Vuelvo a la universidad.
Necesito borrar a esa mujer de mi cabeza, quizá empiece por pasar las hojas del calendario y dejar de tachar los días con rotulador rojo, más tarde quitaré el contestador,
Buscare a una amiga y le diré bastante triste y cansado, que me ayude a vivir sin ella.
me mirará frunciendo el ceño y me preguntará, lo mismo de siempre: ¿Otra vez la has vuelto a llamar?.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

perdedor ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Anónimo dijo...

recontraperdedor ajajjajja mentira¡¡¡

Anónimo dijo...

si tienes ha cambiado demasiado
mucha razon pero esta como para comersela
besotes cuerpon jajaj

Anónimo dijo...

la verdad no entendi mucho u.u
pero cuesta olvidar a la persona q amastes algun dia osea creo nunca lo podras olvidar aunq qieras ...