febrero 25, 2009

¿Dónde estás, qué haces ahora?

¿Dónde estás, qué haces ahora? ¿Por qué no entras en internet? ¿Te ha ocurrido algo? ... Tantas y tantas preguntas invaden mi mente cuando pienso en ti, que podría volverme loco. Muchas veces he deseado no haberte conocido, o no haber pensado en ti.


De esa manera la vida se me haría más fácil, porque no estaría pensando en alguien que no piensa en mi. Porque no había pasado en tan poco tiempo por tantos estados de ánimo como pasé. Primero la indiferencia, luego curiosidad, dando paso a la ilusión y al cariño, que terminaron por hacerme sentir vergüenza cuando te llamé y a la misma vez ilusión por el contacto. Alegría cuando hablamos, desesperación con el paso de los días y un poco enfadado por seguir quedándome esperando frente al ordenador.


Y encima no me enfado contigo, me enfado conmigo por seguir esperando allí sentado después de una semana. Porque tú lo único que haces es seguir con tu vida, y si antes apenas entrabas en internet, ahora no va a ser menos. El problema es mío, no tuyo.


febrero 18, 2009

Y estás ahí ...


Y estás ahí ...

Y estás ahí, conectada a internet sin ni siquiera decirme hola ...

Y mientras pienso si todo fue un error, o si haberte besado fue una buena idea,
si sentir tu cuerpo tan cerca fue algo diferente que me hizo pensar que todo podría
ser mejor, un soplo de aire fresco que me devolvía la sonrisa en una tarde soleada de
sábado ...

Tristemente, sólo dos días después, hiciste que despertara cruelmente del dulce sueño,
cuando intento hablar contigo y no compartes una conversación que me aporte tranquilidad.

Estoy cansado ... ya no voy a perseguirte, ni a llamarte, ni a escribirte. Ya no seré el
tonto que espera pegado al ordenador a que me digas una simple palabra. Ya no pensaré en
ti como en la alegría de todas las mañanas. Ya no!!! Has pasado a ser un simple contacto más.

¿Ha merecido la pena? Haber conseguido lo que querías de mi y después abandonarme a mi
suerte , sabiendo que yo, tal vez, y sólo tal vez, podría empezar a sentir más de lo que
debería.

Y ahora estoy aquí, delante del ordenador, mirando si te conectas o no te conectas, sabiendo que no voy a decirte nada, solamente por saber si estás o no estás ahí.
Ven rápido, dime que no voy a perder el tiempo, dime que quieres volver a verme,
que cuando mire el msn estarás ahí esperándome, ven, porque ya estoy iniciando la
sesión, ven, porque sigo con la ilusión puesta en toda esta relación, ven, porque
estoy mirando tu nombre ... y en tu contacto una sola palabra ... DESCONECTADO.

Ya somos dos, yo también me he desconectado. Adiós.

febrero 01, 2009

encuentro con el corazon

Este viernes voy a llegar tarde al estudio por comer ceviche con ella. Hace tres meses que no nos vemos, y parece que haya pasado una eternidad.

Cuando he visto su mensaje en mi celu, la he llamado deprisa, como si se fuese a terminar el tiempo, para confirmar la cita. He llegado puntual, como siempre. Y ella tarde, como siempre.

Nos encontramos. Tres meses después podré volver a darle dos besos, y si me apuras, un abrazo. Al acercarme a su cara, respiro su aroma. Ha cambiado de perfume, tal vez se lo ha regalado la persona que comparte ahora, sus besos . No lo sé.
Entramos en la cevicheria . Qué tal estás -me pregunta-. Le respondo que bien, para no decirle la verdad, que no duermo pensando en ella, que estiro el calendario para que estos tres meses sin verla, queden en eso, en tres meses solamente. Que sueño imposibles, en el poco rato que consigo dormir. ¿Yo? amor -no le llamo amor- yo estoy muy bien -sí le digo-.
Pide un plato. Ella siempre come el ceviche muy picante, como yo. Ahora lo hecha poco aji, tal vez la persona que comparte su tiempo con ella come poco aji . Cómo han cambiado las cosas. Sin embargo sigue igual de guapa. La misma sonrisa, los mismos ojos, la misma voz. Las mismas prisas.
Ella tiene clases, . Dice que a las 11 de la mañana tiene una reunión , que tiene prisa. Y yo tengo clase alas 12am 11.40 mejor dicho , y llegaré tarde, una vez más, por comer ceviche con ella.
Sin embargo me da igual. La veo tan feliz y tan guapa, que todo lo demás me da igual.
Nos despedimos. Me dice que va llegar justo a tiempo a su clase mientras enciende un cigarro. Ahora también fuma.









Mientras se aleja regalándome otros dos besos en la mejilla, persigo con la mirada la estela que va dejando el humo de su cigarro. Quedo pensando en quien será la persona que esta noche la invitará a cenar.
Y me hace más daño pensar a esa persona, que el no haber encontrado a la misma mujer que amé, esta mañana, en esta cevichera, mientras sujetaba la cuchara y apenas quitaba la mirada del reloj.
Maldita sea mi suerte. Y la de ella por haberse marchado sin asesinar a este enamorado infeliz.
Vuelvo a la universidad.
Necesito borrar a esa mujer de mi cabeza, quizá empiece por pasar las hojas del calendario y dejar de tachar los días con rotulador rojo, más tarde quitaré el contestador,
Buscare a una amiga y le diré bastante triste y cansado, que me ayude a vivir sin ella.
me mirará frunciendo el ceño y me preguntará, lo mismo de siempre: ¿Otra vez la has vuelto a llamar?.