marzo 31, 2009

feliz dia en tu dia

Hoy es tu cumpleaños. Te he llamado. No me he olvidado, como lo hice aquel año: nunca se me iba de la cabeza el 31 de marzo, sin embargo, aquel terrible año en que por fin había conseguido sacarte de mi cabeza, se me olvidó tu cumpleaños.

Te dije que lo sentía: no quería sacarte de mi cabeza al 100%. Pero sin querer, te saqué.

Recuerdo que me gustaba esa forma que tenías de conseguir, con aquella caja llena de sorpresas, alegrarme el cumpleaños. Pero dejamos de enviarnos aquellas cosas q nos gustaban. Porque poco a poco, de ser la mujer de mi vida, pasaste a ser la mujer con la que menos contacto iba a tener el resto de mi vida. Hace dos año que no nos vemos, y no pasa nada. Sé que estás bien, por lo poco que me cuentas.
Tu no lees mi blog, por eso escribo esto aquí. De no ser así, quizá, quedaría callado. Te he comprado algo, nada, una tontería. Y mientras hablábamos, como hablan las personas que se llaman por compromiso ( y eso que yo no te he llamado por compromiso, pero la conversación ha transcurrido como si lo fuera), te he pedido que me mandes un mensaje al móvil con la dirección de tu casa, para enviarte "esto" que te he comprado. Esta mañana me has dicho que me envíarias el mensaje con tu dirección: aún lo estoy esperando. Y no se si llegará.

Hay que ver de que forma nos hemos separado. Tú, que me enseñaste tantas cosas buenas. Tú, que fuiste todo, y ahora con esta lejanía no eres nada. Tú, que me ayudaste tanto, y me enseñaste el valor de muchas cosas, y que un día sin más, me dijiste adiós de aquella manera. Y hoy tengo la osadía de hablar de ti aquí. Porque aquí suelo hablar de cosas importantes. Y tú, tú... a pesar de esta manía tuya de alejarte, eres importante. Por eso te escribo. Por eso, te digo, hoy, que aunque la tontería que te he comprado nunca te llegue, siempre podré acumularlas con las otras cosas que nunca te envié y que aún siguen por aquí, en algun cajón.

marzo 22, 2009

marzo 08, 2009

quemando tus ultimos recuerdos

¿Desapareció realmente aquellas fotos nuestras ?.

¿Cuántos años hace que nos conocemos? ¿cinco, o tal vez seis?. ¿Cuánto tiempo hace que dejamos de conocernos? ¿un año, dos, tres?. No lo recuerdo. ¿Lo recuerdas tú?.

Tenías la suerte, de saber hacerlo todo en su preciso momento. Eras tan perfecta y tan correcta, que a veces pensaba que eras un holograma, una actriz con su guión. Eras algo sacado de los sueños, de las revistas que leía, de la televisión. Eras como la actriz que admiraba en silencio.

De lo real que eras, parecías irreal. Nunca te lo decía.

Y cuando nos hechabamos al pasto recuerdo que me agarraba a tu mano, que a veces me dejabas tus uñas marcadas en la palma de mis manos. Y aquella colonia que usabas.

De aquello no ha quedado nada, ¿verdad?. No supimos usar aquel amor, y tampoco la amistad que se suponía quedó. Aunque en realidad solo tu yo sabemos el porque de esta distancia . Pero quedará bajo secreto. Al menos te pudiste dar cuenta de que yo no era como los demás, que yo no iba a hacerte daño, y que deseaba para ti lo mejor, aunque lo mejor para ti, no fuese yo. Y tu fueses en esos momentos lo único que yo quería de la vida.

Lloré, vaya si lloré. Luego te olvidé, bueno, a ti no, al amor que sentía por ti, y fui, a los sitios que soliamos ir siempre. Lo único que yo, no fui a buscarte a ti, yo iba a buscar los recuerdos, los nuestros. Los que un día dejamos tan precipitadamente, de la noche a la mañana. Fuí a por ellos para enterrarlos por siempre, en ese lugar de la memoria donde los entierras, quedándote con lo bueno, y desechando lo malo.


Hoy me he encontrado con fotos tuyos, que daba por perdidos. Y he llorado, no por ti, sé que tu eres inmensamente feliz, y que no guardas mis recuerdos, porque tu no fuiste a por ellos. Porque tu nunca los enterraste.

ahora puedo decir que te olvide totalmente he tenido el valor de quemar tus ultimas fotos que me dolia desaparecer ...

marzo 01, 2009

recuerdos

Camino por la calle, todos los rincones me recuerdan a ti.

Me detengo en un semáforo. Mira -me digo a mi mismo- ahí nos dimos nuestro primer beso.

Y aquellas risas… ¿te acuerdas?. Que no sabía si invitarte al cine, o a un parque. Y al final te dije: te llevo donde tú quieras. Y reímos. Menuda originalidad la mía. Me lo dijiste, a la cara, y desde aquel día supe, que tenía que decirte las cosas que pensaba: lo mucho que me gustaba el arco que formaban tus cejas, tu nariz roja del frío, la forma que adoptaba tu boca cuando querías uno de mis besos.

Aquellas tardes, amor, cuando el tiempo no era suficiente para acercarme a ti, y decirte todo lo que sentía. Aquellas noches, cuando en silencio inventaba una nueva caricia, para una nueva despedida. Aquellos días, cuando te repetía una y otra vez que el amor no lo era todo en esta vida, y tu cogías mi cara con tus dos manos y llorabas.
Recuerdo tu despedida, que decías que esta despedida nos uniría más, que de nada me tenía que preocupar. Recuerdo las tardes esperando tu llamada esperanado que entres a internet.

Pensando que estabas en aquel sitio por tu futuro. Pues yo mismo te lo decía: que el amor no lo era todo.
Nos habíamos visto cinco veces. Y tú me preguntabas que si había corrido mucho, y yo te decía, que lo justo. Esas cinco veces me jugué mis horas de clase en la uni, pero me daba igual, si mi meta eras tú.

Y aquella noche, me dijiste tú a mi, que el amor no era lo mas importante. Mientras apretabas tu cuaderno contra tu pecho. Y me presentaste a aquel chico moreno de ojos verdes. Te sonreí ¿qué querías que hiciese?. Esa noche me dijiste que salias con él desde la última vez que nos vimos. Y yo.. que decía que el amor no lo era todo, caí. Caí al vacío de las noches tristes. De los días pensando en ti , con intenciones de lanzarme por la ventana. Me perdí en el vacío más oscuro. Un triste destino para un amor de verdad -pensaba-.
Dejaste de contestar mis llamadas. Y fui quitando tus fotos, y a cada foto, un golpe, y a cada golpe un llanto, y a cada llanto, más tristeza.

Yo, que te decía que el amor no lo era todo.
Que equivocado estaba. Maldito consejo que no me apliqué.
Y hoy, camino por las calles donde una vez te amé.Y hoy, por una vez en mi vida, me ha empezado a importar lo que menos me importaba: yo mismo.